Una mañana tonta la de hoy. Me he ido a cortar el pelo y como es costumbre, prefiero llevarme algo de lectura a hojear Intervius, Marcas o similares. La elección:
El sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratín.
Moratín es, sin lugar a demasiadas dudas, uno de los intelectuales fundamentales para entender el tránsito español del XVIII al XIX y
El sí de las niñas la gran pieza teatral de la época, que trata uno de los temas del momento: el papel de la educación de los jóvenes y la crítica a las prácticas sociales obsoletas.
Hoy,
cuando nos llegan ecos de lo que algunos pretenden perpretar contra el derecho común a la educación de calidad, uno no puede hacer más que recordar con cariño al bueno de Moratín, cuando dijo (en un contexto diferente, por supuesto) aquello de...
"Ve aquí los frutos de la educación. Esto es lo que se llama criar bien a una niña: enseñarla a que desmienta y oculte las pasiones más inocentes con una pérfida disimulación. Las juzgan honestan luego que las ven instruidas en el arte de callar y mentir. Se obstinan en que el temperamento, la edad ni el genio no han de tener influencia alguna en sus inclinaciones, o en que su voluntad ha de torcerse al capricho de quien las gobierna. Todo se las permite, menos la sinceridad. Con tal que no digan lo que sienten, con tal que finjan aborrecer lo que más desean, con tal que se presten a pronunciar, cuando se lo manden, un sí perjuro, sacrílego, origen de tantos escándalos, ya están bien criadas, y se llama excelente educación la que inspira en ellas el temor, la astucia y el silencio de un esclavo. "
Don Diego - Escena VIII.
Supongo que algunas deberían cortarse el pelo más de vez en cuando, aunque dudo que lean a Moratín cuando van a la peluquería...
Así nos luce la clase política.
Besos y abrazos.