23 ene 2011

Soledad (ejercicio improvisado)


Resulta que estaba el otro día en el autobús, camino a unas clases particulares, y me aburría. Y resulta, además, que el chaval tenía un examen de comentario de un poema. Y resulta, para rizar el rizo, que llevaba - como casi siempre - mi libretita a cuestas.

Y resulta que te resulta, le escribí un pequeño ejercicio improvisado. Ya sabéis que suelo ser un poco anárquico en lo que a aspectos formales se refiere, pero mira... un día es un día.

Besos y abrazos,

Os lo dejo después del salto:


Soledad

¡Que callada empieza la noche

cuando a verme vienes
y me tocas la frente
y la angustia se desvanece
así, tan de repente... !
 
Ya mi voz a susurrarte sale
y a mi paz tu tiempo mece;
sórdidas rutinas adormece
el frío toque de tu carne.

Soledad nocturna, compañera,
las penas mitiga tu presencia.
Perdona la ingrata insolencia
de sentirte hoy tan traicionera.



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